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06
Abr
2017

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Publicado por Crego
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Estaba ahí cuando te burlaste y dijiste que no te bastaba con la sangre de mis entrañas, y decidí, dejar abiertas las heridas, hasta que no te quedase con que chantajearme.

 

Por supuesto que hubo un precio. Uno que aún sigo pagando. Pero poniéndome entre la espada y la pared, los dos sabíamos que no iba a dejar más que la empuñadura entre nosotros; terca y testaruda, para que supieras que no tenía miedo, que no iba a vivir bajo tu tiranía, que no ibas a pararme ni con mi sangre en tus manos. Que si esas eran tus cartas, entonces te dejaría jugarlas porque después de ellas te quedarías sin movimientos y yo...

 

Me levantaría.

Contigo por fin todo habría acabado, pero para mi...

Para mi todo estaría empezando de nuevo.

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